REVISTA AUTOGESTIÓN
Unión de Federaciones
Una experiencia en movimiento

Crónica de los motivos políticos fundamentales que generaron las bases para la integración y unidad de las Federaciones de trabajo: FECOOTRA; FACTA; FECOOTRAUM F. VARELA; FERyCOOTRA, A.N.T.A (CTA); FECOOAPORT; la Federación de Cooperativas de Trabajo de Corrientes; y la Mesa de Cooperativas de Trabajo de Mendoza. Informe sobre el trabajo realizado por las diferentes comisiones y el trabajo de los proyectos en red. Adelanto de los puntos consensuados entre los especialistas y profesionales de las distintas Federaciones sobre el proyecto de Ley de cooperativas de trabajo para su posterior presentación en conjunto en el Congreso de la Nación. Breve reseña de los puntos más importantes, polémicos y los más significativos de este proyecto de ley que debemos impulsar entre todos los trabajadores autogestionados.
¿Por qué nos unimos?
Quienes conformamos la Unión de Federaciones de Cooperativas de Trabajo creemos que esta iniciativa de habernos juntado entre todos los actores de las cooperativas de trabajo y empresas recuperadas es una de las decisiones políticas más importantes y necesarias que hemos logrado en estos últimos años, tal vez la más madura. Fue notorio que en cada una de las reuniones que venimos entablando entre los compañeros que conformamos este espacio, surgió siempre de manera natural un interrogante y un desafío que se convirtió en una necesidad concreta para todos: los mecanismos efectivos para afianzar nuestras empresas y cooperativas en el mercado. Cómo encontrar una salida de conjunto a la creciente concentración económica. Cómo conseguir mejorar el nivel de vida de los trabajadores sin generar auto explotación entre pares, sin generar trabajo en negro. Todos entendimos que, luego de varios años de la efectiva y legítima recuperación de nuestras empresas -algunas de ellas incluso previas a la crisis económica y política del 2001; otras, luego de la post crisis y las que se conformaron con los planes de construcción, las más recientes- con la ocupación y la resistencia no basta, que es hora de que despeguemos y nos consolidemos como empresas con gestiones eficientes. En todas estas etapas, en todas estas experiencias y, sobre todo, en estos últimos años, los trabajadores ya demostramos con creces que somos capaces de manejar los rumbos de nuestras economías –con distintos niveles- de fábricas, cooperativas y emprendimientos sociales. Los resultados están a la vista, quieran verlo o no, ya no tenemos que demostrar nada a la patronal ni a los gobiernos de turno. Demostramos que podemos gestionar empresas de gran escala, medias o pequeñas sin el látigo y los dogmas arbitrarios de un sistema de producción empresarial organizado sobre la base de un patrón. Pero creemos que superada esta vital discusión de capacidad política, económica y social que ya ha generado múltiples estudios económicos y una extensa bibliografía al respecto, también sabemos que con la mera ocupación de nuestras empresas no basta. Tenemos que superar el escollo y el escalón más importante en esta etapa: consolidar nuestras empresas, nuestros productos y nuestras marcas en el mercado. Sabemos que debemos mejorar la gestión en todos los sentidos, que tenemos que seguir creciendo. Si logramos esto, mejoraremos la calidad de vida de nuestros trabajadores en todos los niveles. Somos concientes de lo difícil que esta planificación significa. Creemos que una de las maneras posibles será apostando y promoviendo la capacitación técnica de nuestros compañeros para que se desenvuelvan de la manera más profesional y efectiva. Si conseguimos que todas las empresas se preocupen por lograr rentabilidad, mejorar y bajar costos, pelear por acceder a más capital de trabajo por exigir al Estado políticas concretas, que ratifiquen la democracia de base en todos los espacios, la transparencia en la información de todos los actos concernientes a nuestras empresas. De esta forma, estaremos más cerca del objetivo. Trabajando estas cuestiones vitales, que muchas veces implican realizar autocríticas importantes, modificar conductas, cambiar, admitir equivocaciones y reconocer nuestras limitaciones. Cuando superemos esta instancia, revalorizaremos el concepto –muchas veces vapuleado- de Autogestión. Demostraremos que se puede trabajar de manera autogestiva sin generar explotación ni auto explotación u otras prácticas de los patrones. A eso apuntamos. No debemos olvidar nuestros principios políticos e intentar no contradecirnos en los hechos, en la práctica, en el día a día.
En este sentido, analizando las variables, las diferentes proyecciones de unas y otras empresas, vimos que los problemas eran comunes a la mayoría de las cooperativas, se reiteraban o se cruzaban los mismos indicadores. Y para todos, la gran incógnita sigue siendo: Cómo competir en un mercado cada vez más exigente, cada vez más salvaje.
Para ello diagramamos diferentes comisiones de trabajo que se han reunido pocas veces, teniendo en cuenta lo difícil que resulta por las distancias geográficas y las múltiples ocupaciones de los compañeros. Las comisiones que elaboramos son cinco: Desarrollo empresarial; Prensa y comunicación; Movilización; Seguridad social y asuntos legales y Capacitación técnica. Luego de realizar el diagnóstico general de la situación en la que se encuentra la mayoría de las cooperativas y empresas, con niveles desiguales en capacidad de producción, surgió la necesidad de generar redes entre los diferentes rubros, ya que las cooperativas integradas atravesamos casi todas las ramas de la producción. Con esta conformación de redes, creemos que se podrá competir de manera más sólida y equitativa en el mercado, pero sin que signifique competir por la misma cartera de clientes entre nosotros.
Se pudo percibir en el estudio que si nos juntamos entre las diferentes empresas, podemos comprar en cantidad, hecho que solos o aislados, no se podría. Asimismo, trabajando en redes se proyectarán trabajos en común que, de acuerdo a la capacidad de producción de nuestras empresas, se podrán repartir mejor los trabajos por realizar y, de esta forma, las ganancias. Para ejemplificar esta idea, cabe señalar el trabajo que viene realizando la Red Gráfica cooperativa, que ya reúne a siete cooperativas gráficas con más de 300 trabajadores. Hasta el momento, lograron mejorar sus niveles de producción, incorporaron maquinaria y tecnología, consiguieron trabajos de mayor complejidad y, por ende, aumentaron la facturación. Idéntico camino está realizando la red Hotelera integrada por el Hotel BAUEN, Hotel City, Hostería Pipinas y Cacique Pismanta. Red en formación todavía, pero con los mismos principios y objetivos de los gráficos. Creemos que ese el camino para afianzarnos en el mercado, de manera integrada.
De esta forma, generaremos las bases para consolidar el sector y las redes necesarias para expandirnos. Esta unidad será aún más rica, ambiciosa y poderosa cuando se integren las Federaciones y cooperativas que aún no están planificando esta tarea junto a nosotros.
En este sentido, cabe recordar que ya somos más de 150 cooperativas y empresas recuperadas y que, según el censo del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social y la Universidad de Tres de Febrero, las cooperativas de trabajo representamos más de 50 mil puestos de trabajo. Tenemos que ser concientes de que juntos somos muchos más, que juntos damos más trabajo que Techint. Tenemos que buscar los mecanismos por hacernos más visibles y ser concientes de nuestro potencial. El cooperativismo en la Argentina siempre generó puestos de trabajo, incluso cuando el país se desplomaba en su peor crisis histórica como aquella del 2001. Los trabajadores de las empresas recuperadas y cooperativas fuimos uno de los pocos sectores que crecimos, generamos empleo y mano de obra sin apoyos gubernamentales cuando la desocupación superaba los dos dígitos. Sobrevivimos a todas las crisis, porque sabemos cómo hacerlo. Hoy seguimos creciendo, seguimos recuperando empresas. Hoy estamos analizando el recorrido trazado. Nos detendremos para pensar juntos, para explotar nuestras fortalezas y atacar nuestras falencias. Esa es nuestra meta, nuestro horizonte y nuestro desafío.
La autogestión es una realidad concreta y es también una alternativa económica que marcha a ocupar su espacio. Hacemos una aportación real a la economía, a la cultura y a la política y si logramos una unidad real nos haremos más visibles e importantes. La autogestión seguramente se convertirá en una alternativa valida para muchos más trabajadores.