Recuperación del Frigorífico Tatra
Por Manolo Robles

Mariela Borghetto, Mario Aramburu, Mario Ríos, Carlos Saavedra, Juan Carlos Valiente, Oscar Vicente, Carlos Armas y Sergio Navarro se llaman los trabajadores que están inscribiendo a la ciudad de Vera, en el norte santafesino, en el mapa de las empresas recuperadas. En rigor, nunca solamente los trabajadores que se organizan como cooperativa son los protagonistas excluyentes de la recuperación de las empresas, y el caso de Vera no es la excepción. Los trabajadores del frigorífico Tatra, que hasta diciembre pasado producía chacinados marca Don Mario, sostienen su epopeya con respaldo de la comunidad local, de autoridades y legisladores y, por supuesto, de sus pares que ya vienen transitando el camino de la autogestión. También como en el resto de las experiencias, el proceso de recuperación del frigorífico de Vera no es un lecho de rosas. El intenta choca con un escollo duro de sortear: la lentitud de la burocracia estatal, acentuada por la desidia –si no la corrupción- de algunos funcionarios.
La historia en Vera arranca a fines del año pasado, cuando se paralizó la producción de la planta y desde la patronal llegó el anuncio de cierre.
Ante la mala nueva, los trabajadores no se resignaron a la pérdida de la fuente de trabajo y resolvieron conformar la cooperativa Tatra, para luego, en el mes de marzo, acordar con la empresa que ellos se harían cargo de la actividad en principio por los próximos tres años.
Con ese acuerdo bajo el brazo, los trabajadores se aprestaban a retomar la producción, pero en el mismo de marzo el Senasa ordenó que el frigorífico no podía volver a producir hasta que se realizaran una serie de reformas para garantizar la calidad de los productos.
La confusión invadió a los trabajadores. ¿Cómo es que hasta hace tan poco, mientras el frigorífico estaba bajo el patrón, se podía producir y ahora no?
De todos modos, la confusión no se hizo desánimo, que sí apareció con el transcurso del tiempo al ver que el Senasa demoraba la habilitación del frigorífico pese a que se iban realizando las reformas solicitadas.
Ya el 1º de agosto último, se vivió en el frigorífico de Vera uno de los capítulos más intensos de la pelea por la recuperación, cuando representantes del Senasa volvieron a recorrer las instalaciones, tras participar de una reunión en la que los trabajadores contaron con fuerte respaldo. Por el gobierno provincial los acompañaron el subsecretario de Asociativismo, Promoción de la Empresarialidad y Trabajo Decente de la provincia de Santa Fe, Gonzalo Toselli, junto con Juan Lombardi, funcionario de la misma dependencia y ex presidente comunal de la localidad santafesina de Santa Isabel, donde también se dio un proceso de recuperación de un frigorífico a través de la cooperativa Cootrasi. Por el municipio estuvo la secretaria de la Producción Natalia Hoyos, y también asistieron la diputada provincial Analía Schpeir, el secretario general de la CGT de Vera Adolfo Barú; Gustavo Della Valle de la delegación regional del Ministerio de Trabajo provincial y Sergio Abate en representación del diputado nacional Pablo Zancada.
Además, desde la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA) respaldaron a los trabajadores los dirigentes José Abelli, Sergio Zapata y Héctor Gallo, que llegaron desde Rosario y fueron los últimos en irse del frigorífico, tras evaluar la jornada con los integrantes de la cooperativa Tatra y el grupo ECOS (Espacio de Compromiso Social), conformado por jóvenes profesionales y estudiantes de Vera que se cuentan entre los principales apoyos de los trabajadores de la cooperativa. “Nuestro objetivo es reactivar el frigorífico y sentimos que dimos un paso muy importante”, celebró aquel día Mariela Borghetto, una joven técnica en alimentos elegida por sus compañeros para presidir la cooperativa.
Pero cuando agosto se fue y dejó lugar al mes de la primavera, paradójicamente los trabajadores vieron a la esperanza apagarse y no florecer. Otra vez el Senasa entró en una inexplicable demora, que se extendía hasta fines de setiembre, pese a que en el frigorífico se habían realizado las últimas y pequeñas refacciones solicitadas ya durante la primera semana de agosto.
En la cooperativa optaron entonces por arrancar a producir con el aval de la Agencia de Seguridad Alimentaria de la provincia de Santa Fe, que se mostró bastante más ágil que el organismo nacional. “Nosotros seguimos esperando al Senasa, pero estamos cansados de esperar sin poder trabajar y hay compañeros que están en una situación desesperante”, fue la explicación de Borghetto. “ La Agencia de Seguridad Alimentaria de la provincia inspeccionó el frigorífico y lo encontró en condiciones adecuadas para poder volver a producir”, señaló la presidenta de la cooperativa, que insistió en que, de todos modos, en Vera esperan que se acelere el trámite en el Senasa porque sin la habilitación de este organismo los salamines y la mortadela que saben hacer en Tatra verán notoriamente restringida su comercialización y circulación, que deberá limitarse al territorio santafesino. Así, aunque los trabajadores retomen por fin la producción, seguirán perdiendo oportunidades como la que se les presentó cuando los visitó un antiguo cliente del frigorífico, ávido por volver a distribuir los chacinados que se producen en Vera a las provincias del norte del país, donde la calidad de lo que se ofrece es bien reconocida.