MARZO 2009
Arrufat: Chocolate amargo
9 meses sin cobrar. Servicios cortados por falta de pagos. Vaciamiento de la fábrica.

Al llegar a las inmediaciones de la empresa Fortunato Arrufat, la fábrica de chocolates e industria del dulce, uno encuentra las paredes pintadas con denuncias contra la patronal en rojo vivo. Una vez traspasado el portón principal se puede ver y leer el último comunicado al personal por parte de Diana Arrufat, la Presidente de esta importante fábrica ubicada en el barrio porteño de La paternal. Pegado al tablerote electricidad el escrito verdugo de los Arrufat, entre otras cosas reza: “Por razones estrictamente financieras, no ha sido posible el pago de los servicios, razón por la cual la planta no resulta operativa. En consecuencia, procederemos a requerirle al personal que no concurra a las instalaciones de la fábrica hasta que sea posible el reinicio de la actividad…”. Todos creen que Diana se encuentra hoy de vacaciones en alguna isla de Grecia
El último recibo de sueldo que exhiben los 54 trabajadores de Arrufat data del mes de abril de 2008. Sí, aunque parezca mentira, desde la fecha tanto la dueña Diana Arrufat y su socio vienen prometiendo sinfines de cosas que jamás cumplieron, ni van a cumplir. A esta altura quienes confiaban en ellos, se resignaron. Lo cierto es que hasta hoy siguen sin noticias, sin respuestas de los dueños, de los socios de la patronal, ni del sindicato de Alimentación. La desesperación y la bronca los llevó a buscar respuestas por distintos canales. Fue así que de tanto deambular y consultar se acercaron hasta el Hotel BAUEN. En el primer encuentro contaron con lujos de detalles el conflicto, los motivos de esta lucha que lleva más de 9 meses. Consultaron sobre los pasos a seguir, cómo se organizaron los trabajadores del BAUEN y las demás empresas recuperadas que hoy son cooperativas de trabajo. Esta rica charla la trasladaron a sus compañeros de Arrufat.
El olor a chocolate se hace presente en nuestras narices en pocos segundos, mas tarde el ambiente ya está absolutamente impregnado de un aroma dulce. Los indicios del cese de la producción predominan en todos los sectores, se visualiza una parálisis y un sagrado orden, propio del trabajo interrumpido. Pese a ello se percibe el orden y la limpieza de quienes mantienen las expectativas y el cuidado de su ámbito de trabajo. Hay un triste orden. Al dialogar con los trabajadores queda claro que el anhelo de todos es poder reiniciar cuanto antes la producción. “Los primeros días de enero ya teníamos que haber comenzado con la producción de los huevos de pascua”, nos cuenta Hugo con un dejo de resignación, temiendo que la temporada los encuentre sin posibilidades concretas de producción. Desde el 5 de enero se encuentran sin luz por falta de pago de la patronal. Se espera que en estos días pase lo mismo con el gas. Pese a este panorama, el ánimo de los trabajadores se encuentra fuerte. Tienen un plan… No es muy original pero que saben que resulta: organizarse como cooperativa de trabajo. Apostar a la autogestión.
El 6 de febrero un grupo de Arrufat acompañaron a los trabajadores de Indugraf en su protesta a la Plaza de Mayo. Se contagiaron aún más del ánimo de los gráficos y recibieron gestos solidarios de otros trabajadores. La semana pasada recorrieron los pasillos de la Legislatura de la Ciudad. Dialogaron con varios Diputados y estos le prometieron que los visitarían y atenderían sus problemas cuanto antes. Tras la visita de funcionarios del INAES y de otras organizaciones sociales, partidos de izquierda y del barrio se decidió realizar un festival solidario el sábado 21 de febrero. Otra empresa quebrada que necesita el apoyo del sector cooperativo.
“Hace 8 años que la patronal no realiza los aportes correspondientes a la ANSES y varios compañeros no pueden jubilarse por falta de pagos”, nos cuenta Adrián durante la recorrida por las distintas máquinas paradas. “Creemos que la salida es armar la cooperativa y empezar a producir ya. Todos sabemos que con la gente que hay acá podemos arrancar…”, asegura y se le cambia el rostro. “Nuestro plan es trabajar”